¿Por qué levantamos las manos?

September 04, 2016  •  Dejar un comentario

¿Por qué levantamos las manos?

Con los brazos en altoAtardecer visto desde el Volcán de Acatenango a casi 4000 metros sobre el nivel del mar. Hace mucho tiempo el ejército amalecita atacó a los israelitas. Moisés, el líder del pueblo, llamó a su capitán Josué y le ordenó que buscara a algunos hombres para irlos a enfrentar y los envió a la batalla. Moisés por su parte subió a la cima de un monte donde podía observar todo el panorama. Las cosas no se veían nada bien así que tomando en su mano la vara que Dios le había dado elevó sus manos al cielo y empezó a interceder por su ejército.

 

Probablemente pienses que Moisés no tenía las agallas para ir a pelear y no te culpo, yo también pensé lo mismo pero continuemos con la historia mejor. Mientras Moisés mantuvo sus manos en alto los israelitas dominaron la batalla, pero cuando se cansó empezaron a perderla. En ese preciso momento dos de sus amigos llegaron para ayudarlo. Le colocaron una piedra para que se sentara y cada uno sostuvo los brazos de Moisés. La batalla duró hasta el atardecer y el pueblo de Israel ganó la batalla.

 

Los brazos en alto son un símbolo de rendición, de súplica y de humillación. Moisés tomó la mejor arma que pudo: la oración. Elevó sus brazos reconociendo que él no podía e incluso sus fuerzas fueron insuficientes. Dios peleó por los israelitas con el poder de la intercesión de un hombre parado en la cima de una montaña. Él no estaba solo, tenía amigos que lo apoyaron y socorrieron en su debilidad.

 

Amigos son aquellos que están ahí para levantarte cuando ya no tienes fuerzas, los que tienen la valentía de decirte que debes cambiar pero se ofrecen a apoyarte en el proceso. Amigos son los que sin estar presentes a tu lado se hacen presentes en oración, no los ves pero sí los sientes. Si no tienes amigos así conviértete en uno. Orar es entregarle a Dios tu batalla, interceder es blindar de Su presencia a tus seres queridos y darles la protección que nadie más puede brindar.

 

#Escritoestá: Clama a mí y te responderé, cualquier cosa que pidas en mi nombre, yo la haré. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús; así será glorificado el Padre en el Hijo. - Filipenses 4:6-7, Jeremías 33:3, Juan 14:13

 

#PorSuPerfectoAmor


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