(To read my bio in English please click right here)

 

Soy Fabriccio Díaz, vivo en Guatemala, tengo 20 años de edad y 6 de dedicarme a la fotografía. No hay nada que me apasioné más que estar escalando un volcán, navegando ríos o caminando en las virginales tierras de este hermoso país. Retrato lo que Dios me ponga en mi camino, su creación, su imagen reflejada en el rostro de las personas que tengo el privilegio de conocer.

 

Todo empezó un día antes del cumpleaños de mi mamá en el 2010. No tenía ningún regalo así que decidí salir al jardín de mi casa y tomarle fotos a las flores. Utilizaba, para ese momento, una Casio EX-Z35. Estaba completamente seguro que a ella le encantaría el regalo. Lo curioso de aquel día fue que inicié a ver el mundo de una manera totalmente diferente. “Hay tantas cosas bellas que día a día están frente a nosotros y no las vemos, son detalles que Dios deja específicamente para nosotros”.

 

Luego de empezar a involucrarme en el gran mundo de la fotografía un amigo me recomendó que compartiera mi trabajo en Facebook. Seguido de esto me compartió un grupo de fotografía, una comunidad donde podría aprender y mejorar. Recuerdo cuando empecé a subir mis primeras fotos que las personas me preguntaban ¿Qué lente usas? ¿Qué cámara tienes? ¿Qué configuración usaste para tomar esta foto? Cuando les explicaba que la cámara que usaba era mi Casio algunos no me creían y otros simplemente se sorprendían. En ese momento me di cuenta que sin tener el mejor equipo fotográfico  estaba logrando resultados impresionantes. Le saqué el jugo a mi cámara, la llevé a sus límites e incluso gané con ella mi primer concurso fotográfico.

 

Tras haber usado el equipo de otros amigos, visto incontables tutoriales de YouTube y preguntarle a profesionales sobre el funcionamiento de las cámaras, estaba preparado para usar la cámara que algún día tendría. Fue hasta Octubre del 2012 cuando Dios me dio el privilegio de comprar mi primera y actual cámara DSLR: una Rebel T3. Estaba demasiado emocionado y sabía perfectamente lo que con ella haría.

 

El 16 de noviembre del 2013 estaba escalando el Volcán de Acatenango. Mi objetivo era capturar la Vía Láctea pero desafortunadamente la luna llena apareció en el cielo nocturno. Todo estaba arruinado o eso fue lo que pensé. “Dios, ahora que estoy a casi 4000 metros sobre el nivel del mar tratando de tomar una foto por favor hace algo. No sé, solamente impresioname”. Imagina a alguien gritándole al cielo en la cumbre del Volcán. Sí, estaba un poco enojado a causa de la luna. Unos minutos después el Volcán de Fuego hizo una gran explosión expulsando lava en todas direcciones. Inmediatamente supe que Dios me había contestado y vaya manera de hacerlo. Salí corriendo con otro amigo, coloqué la cámara casi en la orilla del desfiladero y tomé dos fotos de larga exposición. El Volcán de Fuego seguía lanzando lava, pero fue dos segundos antes que la exposición terminara cuando dos rayos aparecieron en una nube lejana en el horizonte. Cuando la cámara terminó de capturar los 89 segundos, se cerró el obturador, vi la fotografía y estaba completamente sin palabras.

 

“Esta foto va ser para un concurso y la voy a guardar hasta que sea el momento para mostrársela al mundo” dije mientas veía la pantalla de mi cámara sosteniéndola con mis dedos fríos como el hielo. En Diciembre, también del 2013, con 17 años estaba tratando de registrar esta foto para el concurso de la foto del año de National Geographic. Sin embargo por mi edad no pude participar. “No es el momento” pensé y seguí esperando pacientemente. El 5 de enero del 2014 un correo electrónico llegó a mi bandeja. El correo, enviado por la misma revista, decía “The Moment Assignment”. En ese momento yo comprendí que Dios estaba confirmando que era el momento para publicarla. Estaba esperando el momento y el concurso literalmente se llamaba El Momento, más claro no podía estar.

 

Después de casi tres semanas de innumerables fotos que gente de todo el mundo envió para participar, Jay Dickman, fotógrafo de National Geographic, ganador del premio Pulitzer y curador de The Moment seleccionó Thunders and Explosions at Acatenango junto con otras 19 fotos como las ganadoras dentro de casi 21,000 fotografías participantes. Personalmente esto fue un gran triunfo y confirmación de que Dios estaba conmigo. Para mi país también fue un gran paso. Publicaciones en prensa, entrevistas y muchas oportunidades vinieron a raíz de esto. Una nueva etapa en mi vida empezó aquel día. En Julio de 2015 esta misma fotografía fue publicada en un libro de Natgeo titulado Getting Your Shot.

 

Tengo grandes sueños como llegar a hacer películas que muestren de una manera creativa la majestuosidad de la obras que Dios ha hecho y seguirá haciendo. Estudié dos semestres y medio Comunicación y Letras en la Universidad del Valle de Guatemala. En Agosto del 2016 inicié con una nueva manera de capturar el mundo con una técnica propia llamada Cronofotografía. En enero del 2017 inicié a estudiar Cine en la Universidad Francisco Marroquín.

 

“Dios me ayuda poniendo frente a mí los fenómenos naturales más indescriptibles, me da la gracia para escuchar las historias de las personas que tengo el privilegio de conocer y capturarlos para mostrárselos al mundo”.